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PURA SENSUALIDAD

Una gastronomía relajada y sensual. Hace menos de un año que es propietario de su restaurante, la nueva sensación entre los gourmets de Barcelona. David Reartes, de 41 años, llega a su primera visita a Brasil cargado de creatividad y técnica, pero también con una pasión innata por los sabores y los sentidos.
El chef propietario del Blanc de Tòfona, un lugar donde saborear platos pequeños (“platillos”), que funciona prácticamente sólo con reserva desde su primer mes de existencia, es la gran revelación del año en el panorama de la alta gastronomía catalana. Sobre Reartes se ha escrito repetidamente que “ahora ha llegado su momento”, a pesar de que lleva ya 20 años como autodidacta de la cocina.  ¿Qué es lo que ha cambiado?
“Me estaba aproximando a los 40 y pensé que había llegado la hora de hacer lo que realmente me gusta. Soy un enfermo de la gastronomía. Por eso quise abrir un restaurante donde yo, como cliente, pudiera disfrutar mucho; algo lujoso en el sentido gastronómico”, afirma.
Reartes insiste en destacar que su noción del “lujo” no tiene nada que ver con un ambiente arrogante y caro. “Quería algo más divertido y profundo, sin la pretensión presente en muchos restaurantes actuales. Y así fue como el Blanc de Tòfona se convirtió, según un crítico, en un bistronomic, es decir, una mezcla entre el ambiente relajado de un bistró y el énfasis en lo gastronómico”, explica.
Además de la diversión, David comenta que su cocina tiene una especie de sensualidad contenida… rozando incluso quizás la sexualidad. Es en este punto que el chef nos muestra su otra pasión: la pintura. De las paredes del Blanc de Tòfona cuelgan varios de sus cuadros, que muestran principalmente cuerpos desnudos e imágenes eróticas.  
“Tienen mucho que ver con mi cocina, que es sensual y sexual al mismo tiempo. Se mezclan. Soy, completamente, un chef de sensaciones.” En la gastronomía, se divierte con las sensaciones, eróticas o no, en un juego con sabores ácidos, dulces, cítricos, y creando imágenes a ratos delicadas, a ratos fuertes.  La relación entre la pintura y la gastronomía es tan fuerte para él que David ha decidido hablar sobre ello en su participación en las “Experiencias del Saber”, los días 24 y 25 en el Senac.
EMPEZANDO POR EL PRINCIPIO - Antes de aventurarse a abrir su restaurante en pleno auge de la crisis económica que azota España desde 2008, David Reartes pasó por el emblemático Reno, del que salió, junto con Paco Guzmán, para montar su primer restaurante: el Santamaría.  A la vez que cocinaba para el gran público, David también se dedicaba a la asesoría gastronómica para empresas y montó un catering.  
Cinco años después de abrir el Santamaría, que acabó funcionando muy bien y en dos establecimientos (uno en Barcelona y otro en Ibiza), David abandonó el negocio para unirse al Can Pineda, un restaurante centenario.  Fue entonces cuando vio claro lo de “hacer lo que realmente me gusta”.  Ninguna decisión podría haber sido más acertada que la de seguir su propio instinto y crear el Blanc de Tòfona, un lugar, sin duda, con muchos elementos diferenciales. 


 “Brasil es un gran desconocido para mí. Quiero abrirme al mundo, que me conozcan.”


“Hago una cocina del mundo. En este momento, por ejemplo, mi carta tiene fuertes influencias de Andalucía, Marruecos y Japón. Es una cocina de sabor y fuerza. Como yo.”